La alegoría de los Contrarios

Cierra esta puerta!!
Tu mente está en riesgo de ser intoxicada. Entiendo bien que, para otros, será como una antorcha en el horizonte, y descubrirán una ciencia con la absoluta razón y cavidades legendarias ocultas. A ti, que eres solo un sospechoso y absurdo buscador de cuentos caóticos, aún estás a tiempo de cerrar la eterna verdad y morir bajo el auspicio de la ignorancia.

Atrévete a no escucharme y vete de este sitio!!

Los que buscan más allá de sí mismos, estén listos para ver lo que alguna vez sucedió en las regiones donde las leyes del átomo no conquistan la materia ni la sustancia… Donde algún laberinto oscuro dio a luz las primeras putativas leyendas, para ver una nueva vida en memoria del olvido y acercarnos al recuerdo de la primera estancia.

La ciencia es la posesión absoluta y completa de la verdad. Así, los sabios de todos los tiempos han temblado ante esta palabra absoluta y terrible. Todos han temido abrogarse el primer privilegio de la divinidad al atribuirse la ciencia, por lo cual se han contentado, en el lugar del verbo “saber”, con el cual se expresa conocimiento, y en el lugar de la palabra ciencia, han adoptado la “gnosis”, que solamente indica la idea de conocimiento por intuición.

El hombre no sabe nada… y, sin embargo, está maldito con la condena de saberlo todo. ¿Cuánto más puede soportar sin perderse?¿Qué sabe el hombre, en efecto?

Donde la voluntad mezquina del hombre se proyecta, la llama infinito. Palabra que no describe ¡nada!, ni cuenta ¡nada!, sino que afirma lo próspero y venidero del regente infinito. Este saber prohibido ha sido para el hombre como una cura y, al mismo tiempo, un sueño letal. Solo vivir la vida y morir, jamás se acercará a adulterar su vino ni a sacrificar su dios entre los muertos para dar fin a este finito conocido.

“Hay nombres que jamás debieron pronunciarse, reyes de potencias mal equilibradas… fragmentos de algo más antiguo que el tiempo mismo.”
Sin ley, sin restricción de sustancia… Más allá del hielo y de las tormentas, en explosiones de galaxias no conocidas y olvidadas que se presentaron en el principio.

Las malditas polaridades claman diciendo:
“Extenderé mis pliegos y proyectaré mi sombra.”
De esas sombras surgieron gigantes que dijeron:
“¡Somos reyes!”

Se habían ocultado, iniciando la noche en el caos, y desaparecieron.
Así, en el horizonte, aparece Dios. Le llamaremos “la Cabeza Luminosa”, la cabeza que enfermó a una humanidad que proclama su “Dios”, el sol regulador de nuestras emociones y pensamientos.


Cuando se permitió la existencia de la noche, aparecieron las estrellas.
Entre ellas, una, casi igual al Dios no contaminado.
Y quiso… mejor dicho, un contrario a Él, semejante a Él.
Pero aún esa luz era absorbida por los vértigos del vacío, armonizando y rigiendo las fuerzas de la primitiva ley de la antimateria.


Todo, completamente todo, cubrió el orbe, tal como si fuese una nube pestilente, creadora de lo ilusorio y lo palpable. Como símbolo del registro de las primeras cosas existentes, ensayó, en cierto modo, la prisión que quería darle a los espíritus creados.

—¿Tú quieres someterte a la ley? —dijo la Cabeza Luminosa a la Faz Sombría.
La Faz Sombría contestó:
—Es justo… sometiéndote tú mismo a ella.
Provocada por la verdad y creada, según los relatos, por la Cabeza Luminosa, la Faz Sombría afirmó:
—La ley de la razón suprema necesita de Dios, y con esto regula su libertad. Es necesaria y razonable para aquellas atrapadas en la ilusión.

La Faz Sombría, tan luminosa como ella misma, o quizás más bella que la luz, exclamó:
—Soy de las sustancias imperecederas, sin reglas ni leyes. De mí escapan millones de chispas, y predigo el porvenir de los mundos. Bajo el yugo de tu sometimiento, no estará regido el universo ni los soles.

La Cabeza Luminosa oscureció su semblante.
Exaltándose, excomulgó su propia creación, forjando un mundo de oscuridad perpetua para ella.
La Faz Sombría sonrió en sus adentros… Para manifestar la verdad, se ha hecho posible la duda.


Si la fuerza de Satanás no detuviera la lanza de Miguel, el poder del ángel se perdería en el vacío o se manifestaría por una explosión infinita e inefable, dirigida de arriba abajo. Y si, a su vez, Miguel no lo detiene en su ascensión, El Espejo Oscuro habría ascendido para devorar la Luz… pero la Luz, en su arrogancia, se arrojó al abismo antes de que su reflejo pudiera alcanzarla. al seguirlo, este lo perdería en las infinidades del abismo.

Muchos y multiformes son los oscuros horrores que infestan la Tierra desde sus orígenes.

Duermen bajo la roca inamovible, crecen con el árbol desde sus raíces, se agitan bajo el mar y en las regiones subterráneas. Habitan los reductos sagrados. Cuando les llega su hora, brotan del sepulcro de orgulloso bronce o de la humilde fosa de tierra. Algunos son conocidos por el hombre desde tiempos antiguos.

Algunos son susurrados en los delirios febriles de los ancianos. Otros han sido borrados de toda memoria… Pero su tiempo llegará, y cuando lo haga, ningún muro de razón podrá contenerlos.
Otros permanecen ignorados… hasta el día terrible de su revelación. Tal vez los más espantosos y atroces aún no se han manifestado por el afán de quienes los buscan.

Pero entre aquellos que surgieron hace tiempo…
Entre los que han evidenciado su insoslayable presencia, hay uno que, por su suprema inmundicia, no puede nombrarse: “La descendencia que los moradores secretos de las criptas han engendrado en la humanidad.”

La línea recta es imposible de llevar a los textos.
Existen seres débiles, NO INICIADOS, que nunca deben SABER
Solo para unos pocos está la oculta y maligna verdad
Verdad que les ayudará en su lucha diaria…
Y, sobre todo… POR LO TANTO, NO TE AGACHES.

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