El planeta Simiesco

De lejos, en el lugar que estuve muy cerca… Este sitio era un encuentro con un ser de la bestial natura, ya que ni el rey de la selva ha dejado de verlo. No ha anotado bien en su lista de juicios parar las lubricaciones, o mejor dicho, las borracheras ante las cámaras.

Por favor, hago un llamado a los medios de la selva. Este señor, cuando toma sus botellas de ron en lata, deja al descubierto los secretos… Sin más que añadir, estuve cerca en la grabación y pude escuchar de cerca sus susurros. Los anoté. Ahora, público lector, seamos atentos. Estas son cosas simiescas:
“Desde la selva y sin estar en el planeta de los simios, el mono que piensa.”
(Todo empieza con un pensamiento.)


Tú, parte del segundo fugaz…
Partes mis recuerdos…
¡De acuerdo!

(Éste se levantó vehemente, se trepó entre sus arbustos.)

Juegas, tiempo. Ríes, destino.
Marchitado espacio, maldición distante.
Distante… Instante por segundo, recuerdo.
¡Ancestro!… ¿Muero?…… ¡Vivo recuerdo!
¿Cuándo seré humano?

¡Rescátame, insomnio! ¡Rescátame…! —veo que soy humano—.
¡Siii! Mi imagen de fatalidad, de alcance y templanza.
(Una apertura para más. Estad atentos.)

En ese momento comenzó a correr entre todas las ramas, a buscar la adrenalina entre los árboles.
Esto era lo que repetía en la frenesí del espanto, y su rostro, curvado, se tornaba más simiesco…

Gestos malditos que solo los alcohólicos destacan.
“Cuando el hombre creó el primer mono…” —repetía como un predicador—.
El primate vivió en paz con los demás monos.
En el primitivo libro está escrito:
Él caminaba en la evolución de la mano de Dios Mono a Dios Hombre.
Guindarse de la rama y no sentarse a pensar… ¡Eso fue lo que pasó!
Hace mucho, le pasó al Dios Simio, ¡al primer primate!

¡La sagrada banana ha comido!
La sagradas “musas paradisiacas” ha probado… lo sacó del recinto.
¡Ellas le provocó locura!

El hombre le dijo:
—¿Por qué te escondes, criatura mía?
—Me he preparado una pizza y una hamburguesa; sabrás, en el futuro, es la “comida rápida”.
Este escandalizó la selva y todos, entre una sola rama, en fila bailaban, erguían un grito.
Creciendo y tomando la forma farsántica, “pensando como hombres.”
(Le contaba con el entusiasmo del frenesí a la camada.)


El hombre le dijo:
—Monas, has comido del árbol prohibido… ¡Verdad!

El hombre se enfadó y lo expulsó lejos, aunque no de las bananas.
(El mono, estremecido, meciéndose en una liana junto a la camada, añadía:)
“Yo soy imagen y semejanza.”

El mono aceptó el castigo divino inhumano y, por culpa de Monas…
(Monas, el primer mono-sapiens.)
Él era el primer ser, el primer mono, el primero en todo.
Y, en algún momento, ¡Dios Hombre nos perdonará!
Seguir la evolución será el día en que nos quiten el castigo heredado de Monas.

(Entre el frenesí, contó los sueños y las visiones de guiarlos espiritual-monas-mente.)

Nuestra cara, nuestra sangre, es igual a la del hombre.
Nuestras reuniones y nuestras civilizaciones.
Nuestras guerras, nuestros conflictos… iguales a los de ellos.

Esto fue escuchado en una asamblea de simios intelectuales, lo cual ha llevado a la ciencia a pensar que, en sí, el hombre ha evolucionado de la naturaleza simiesca.
Pero, siguiendo el asunto, esta asamblea parece ser una tradición oral, de boca en boca… o de simio en simio, de redes en redes, de TV and TV.
Varios investigadores han experimentado en círculos de hombres. Hoy, en la actualidad, después de este no misterioso caso, veremos la igualada de estos círculos.

Sin más que añadir, aquí está la entrevista a otros círculos con los mismos objetivos. Cámaras ocultas participaron en la labor, en un lugar cuya identidad mantendremos en anonimato…

(Fuera de la selva, ya están aquí fuera de la ley, en la sociedad.)

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El planeta simiesco by Carlos fernandez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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