Caer es morir
Diré esta noche palabras que han sondeado el sórdido manifiesto en las esparcidas arenas multicolor del comentar de mi mismo y seré el fugaz polvo de estrellas soberanas y fuertes.
Despacio y lento. ¡Shhhh! ¡Silencio! Veo sombras del yo mismo cercano y lejano… aparición buscadora, espantada, sombra del árbol en cuyas hojas están mis pensamientos. Mi serpiente lo ciñe pensativa: ¡yo soy hasta hacer de mí una perpetua palabra! Y de este follaje caes, hoja, germinando algo más que vuestro yo mismo, un oscilante parecer sepultado, aletargado. Vosotros en trance. ¡Yo soy lo que ha de superarse! y desde lo alto agitando sus alas… hasta un profano de fe ciega vería en las esparcidas arenas, con sus puños rotos, que el fénix toma reminiscencia.
Y el águila con voz de la Biblia: ¡Llena está la Verdad! ¿Aún ciñen sus frentes dialogando con el mismo yo lejano y permutable? ¿Ardid de la imaginación, juegas tu papel en ti misma y aún temes? ¡No! ¡No! Es el hombre quien mata de un tiro por miedo a volar y ser sublime cual árbol distingo… ¡Que vacía su copa, corroída por su existencia! hasta su serpiente ha perdido sus alas… Secas caen sus ramas, ya corrupto pasa por el fuego.
¡Oh Fantasma imaginario de mi sabiduría! Tú que sigues todos mis pasos, tú voluntad de mi mismo, de mi yo perdido… ¡hoy sí retorno del yo muerto! Aquel que fue sepultado y odiado en el sublime campo del imperio ignoto. Yo, abrazado por la soledad, vacío, aletargado. Cae manto arrojado por simulación, mi yo condenado, mortal, transitorio y adverso. Disfruto pensar algo que está más allá de los hombres, lejos de su raza, grande para sus mentes. Consciente de pensamientos ajenos, de percibir vuestra generosidad… mórbido, seductor en la noche del duelo de mi mente; batalla profunda y silenciosa.
Invadido por el viento helado de olor aterrador, en secreto indagas mi meditación, plantando la duda cercenadora, corteza de la imaginación que arrancaste de mi árbol interno en cuyas hojas están mis pensamientos.
¡Sí! Mi fantasma habla en esta tierra gris, desolada. La inteligencia guarda el secreto y aún quedan cosas importantes. Retomas mi pasado, lo moldeas apoderándote de palabras de ficción y realidad, y retornas en ese espectro que se niega a sí mismo.
Las hojas caen lentas en una noche mística, el reflejo lunar golpea mi vista, mi sombra no está más conmigo…
¡No! ¡No! –Añade la serpiente en espera del vestigio reminiscente.- Si puedes negarme puedes atraparme como tu futuro o liberarme como un pasado desde mi eterno presente, hasta hacer de mí una perpetua respuesta de lo que he pensado más allá de los hombres.
Pensamiento visionario, búsqueda del misterio de la vida; nuestra serpiente en espectro, “inteligencia”.
Levántate con poder, con gloria y con la sonrisa en mente… ¡Oh en cuyas hojas están mis pensamientos! ¿Cuál es nuestra respuesta perpetua que se niega a sí misma? ¿La inteligencia? ¿Su ignorancia?… Desde esta puerta nace lo indistinguible en un inmenso temblor que deriva lo más alto de todo lo santo, un consuelo que no me recompensa…
Yo consciente de pensamientos ajenos vería sombras del yo mismo escarbando, sintiendo el aroma de lo tímido e indulgente… frente a esa cama de piedra arcana, los secretos emergen voraces…
¡Caer es morir! –Exclama una hoja.– La sombra renacerá brotando de mi árbol y retornará… ¿Cómo es posible comprender tan glacial ego con toda la gloria en la igualdad? Esto es lo que digo a los hombres: ¿miedo a volar en la tierra gris de las esparcidas arenas y romper toda ley y transmutarte en ficción o realidad?…
Veo desde las alturas de mi árbol interno lo ignoto, donde tu morada lleva en su base mi nombre.